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 Estamos hechos para tomar la vida, tal y como viene, con gratitud. Pero nos retiene la necesidad inconsciente de compensar las desgracias y culpas no asumidas anteriores a nosotros, así como las fidelidades inconscientes, que limitan nuestras capacidades y nuestras metas.

Esto ocurre porque estamos atados a los ancestros olvidados, y mientras permanezcan olvidados, no seremos capaces de sacar el máximo provecho a nuestra vida.

En el momento en que la persona elige conscientemente aceptar y agradecer aquello que se le muestra en la constelación, se liberan los patrones limitantes que le hacen sufrir.

Se sentirá entonces embargada por una nueva energía que le llevará a nuevas decisiones, evidentes, ligeras y radicales, a más paz y más realización.

Las Fuerzas del Amor

Son la base de las Constelaciones Familiares, y nos permiten alcanzar la armonía en nuestras vidas, cuando las respetamos.

  • Asentimiento: el sí incondicional a todo como es. El sí a la vida tal como es, sí a mí misma tal como soy y sí a los demás tal como son nos abren las puertas del éxito.
  • Orden: implica el respeto a lo que está antes que nosotros y la entrega a los posteriores, a lo nuevo.
  • Inclusión: todos pertenecen por igual, independientemente de sus actos.
  • Equilibrio entre dar y recibir: es la fuerza que fusiona las polaridades, creando una nueva realidad, al servicio de la vida.

Sí a la vida tal como es

‘La vida es dirigida por el amor
va hacia más amor y es amor’

Bert Hellinger

Todo está al servicio

Las Nuevas Constelaciones Familiares

La vida es cambio, movimiento, transformación. Es por ello que las Constelaciones Familiares están en continuo proceso de evolución, al servicio de la vida.

Las Nuevas Constelaciones son una visión de la vida: una vez reconocido y agradecido el pasado, la persona elige despedirse de él y entregarse al presente exactamente como es, sin expectativas, rendida a lo que hay, con respeto, amor y agradecimiento. Ese momento es el que la acerca al campo de todas las posibilidades y permite un salto cuántico hacia algo nuevo, siempre mejor para todos que la solución anterior.

Lo importante de la constelación no es su imagen final, sino el movimiento de sanación que se pone en marcha para la persona y para su sistema familiar. Esta sanación viene precedida de una reconciliación, que se produce cuando la persona se conecta con el amor a todo como es.

¿Qué puedes constelar?

  • Dificultades en las relaciones de pareja, familiares, laborales o sociales.
  • Problemas de salud: síntomas físicos o psíquicos, accidentes, traumas, fobias, problemas sexuales, sentimiento de culpa.
  • Adicciones.
  • Duelos sin resolver.
  • Problemas laborales: falta de trabajo, fracaso empresarial.
  • Dificultades económicas: deudas, herencias.
  • Niños: problemas escolares o de adaptación, agresividad, acoso, adopción.

La constelación familiar requiere una actitud adulta: la persona elige dejar atrás la queja, el juicio y el victimismo, y aceptar la realidad tal como es, asumir su responsabilidad y tomar decisiones de forma autónoma.

La energía de sanación está en la persona y se despliega cuando sintoniza con la vida como es, hasta donde su actitud interna lo permita. El constelador sólo pone a la persona en contacto con su propia fuerza de sanación.

¿Cómo se desarrolla una constelación familiar?

El constelador dirige una visualización al inicio de la sesión para ayudar a la persona a centrarse y a conectar con el campo y las fuerzas de sanación.

La persona, muy centrada, dice en una sola frase el tema que quiere trabajar. Es importante que el tema elegido sea esencial, hoy, para la persona.

En alguna ocasión, el constelador puede proponer algún ejercicio sistémico, como paso previo a la constelación, con el fin de aportar una mayor comprensión a la persona.

‘En el problema está la solución, está la vida’

Brigitte Champetier de Ribes

Sobre la representación

La constelación no es psicodrama ni teatralización. Podríamos decir que es una terapia corporal: se trata de dejarse llevar por algo que impulse nuestro cuerpo independientemente de nuestras emociones o de nuestro diálogo interno. Es una meditación activa.

Cuanto más lento sea el movimiento, más sanador será. La calidad de la constelación depende mucho de la calidad de la representación: el representante, en estado meditativo (sin pensamiento, sin emoción y sin intención) se deja llevar por un movimiento, que es siempre un movimiento de reconciliación y de sanación, en profundo silencio y respeto.

En alguna ocasión, y siguiendo las indicaciones del constelador, tendrá que decir una frase, que se pronuncia sin ninguna emoción, de un modo neutro, como una constatación.

De esta forma, la dinámica interna de la familia surge, en el silencio, a través de los desplazamientos, posturas y sensaciones, tanto de la persona como del constelador. El terapeuta dirige la evolución de la constelación familiar restaurando paso a paso el orden, el respeto y el amor hasta conseguir liberar la energía bloqueada del tema propuesto por la persona.

Esta liberación permite cambios muy profundos y sutiles, a veces espectaculares e inmediatos. Cuando la persona se compromete realmente con las Constelaciones Familiares, al cabo de varios meses se podrá apreciar una transformación profunda en la vida de la persona y sus familiares. Siente más fuerza y más paz, siente que por fin es ella misma y puede empezar a dirigir su propia vida, beneficiándose de la fuerza y el amor de las generaciones anteriores.